
Solo Cuando El Túnel Está En La Más Absoluta Oscuridad
Desde Dentro - miércoles, 10 de diciembre 2025
Luz oculta en la oscuridad del túnel
Pues ya está, ya se nos acaba este 2025.
Un año en el que hemos seguido gastando suela y alma entre concertinas, rastrillos y módulos. Mientras hago reflexión de lo hecho en estos últimos 365 días no se me va de la cabeza una frase que para nosotros tiene un peso de plomo. En el programa de radio y podcast “Espacio en blanco” una voz muy conocida dice: "Solo cuando el túnel está en la más absoluta oscuridad es cuando puede volver otra vez la luz"; esta frase que para muchos, es solo la intro de un programa de radio me impacta sobre todo por ese "otra vez". Me impacta porque dentro de ese túnel oscuro y frio que la sociedad llama “centro penitenciario”, los derechos de los hermanos presos son como esa luz que se menciona en la intro del programa: no se inventan, no se pierden, sino que tan solo están ocultos y se pueden (y deben) recuperar.
La partida contra la "fría administración"
En el túnel recuperar la luz depende de la velocidad del tren; en el túnel de la cárcel depende de una administración con tendencia a las “-encias”: indolencia, permanencia, obediencia, carencia, insuficiencia… Este año hemos seguido palpando esa oscuridad absoluta. Muchos han vuelto a ser los días en los que sospecho habéis pasado el último rastrillo no solo con el corazón encogido, sino rabioso, lleno de cortisol y adrenalina. Días en que las promesas verbales hechas a un interno se convierten en humo, notificaciones que trituran la esperanza justo cuando cumplían el último requisito para un permiso. Días de puños cerrados por rabia, de ver nacer nuevas arrugas de impotencia en hombres y mujeres hartos de seguir en la oscuridad de sus derechos. En esos momentos, la "fría administración" parece ganar la partida y el túnel se hace irrespirable.
Raíces de resistencia: Ora et labora
Pero es justo ahí, cuando el sonido del rastrillo retumba y te deja solo en el pasillo, cuando esa frase cobra sentido. En esa oscuridad es donde hemos aprendido a ser raíces. En esos momentos ponemos sobre el túnel nuestras palabras “-encia”: convivencia, asistencia, coherencia, resistencia. Os recordaba el pasado mes de octubre la figura de San Pedro de Alcántara. Siguiendo su ejemplo, hemos aprendido a estar "hechos de raíces de árboles": austeros, duros por fuera para resistir el golpe, pero capaces de nutrir la vida por debajo de la tierra. Esa es nuestra velocidad de tren para recuperar derechos. También hemos aprendido que no hace falta elegir entre ser la Marta que corretea o la María que escucha; en la cárcel, "ora et labora, orar y trabajar" son la misma cosa.
El milagro subversivo del "Abba"
Y es entonces, en medio de los protocolos de seguridad y los registros, vuelve la luz. Vuelve cuando nos atrevemos a romper el muro del "usted" y los expedientes. Vuelve en el momento más subversivo que vivimos cada semana: cuando enlazamos las manos en el Padrenuestro y nos atrevemos a decir "Abba", Papá. Ese contacto físico, en un lugar donde nadie se toca si no es para cachear o agredir, es la verdadera luz al final del túnel. Es la prueba tangible de que, aunque la sociedad los margine y la vida los haya roto, seguimos siendo hijos del mismo Abba, del mismo Papá, del mismo Padre.
La esperanza no se clausura: Competencia y compromiso
Ahora termina el Año Jubilar de la Esperanza, pero cuidado: la esperanza no se clausura. No podemos dejar que esto quede en un evento bonito. Si "el túnel" sigue oscuro, nuestra obligación es seguir siendo la luz que vuelve. Y eso no se hace solo con buena voluntad; se hace con competencia y compromiso. Se hace estudiando legislación para pelear ese tercer grado; se hace formándonos más y mejor para que nuestra ayuda no sea torpe ; se hace reivindicando prisiones más humanas donde la reinserción no sea una palabra vacía en un papel oficial. Vamos a seguir manteniendo viva la esperanza trabajando duro, seguir siendo el samaritano que no pasa de largo, sino que sabe detenerse y mirar con ternura.
Un abrazo que traspasa rejas
Hermanos, si ellos no se rinden tras los muros, nosotros no tenemos derecho a hacerlo fuera. Sigamos entrando en el túnel hasta logra la luz para todos. Un abrazo inmenso, de esos que traspasan rejas.