Desde Dentro, 14 de julio 2025 - La Puerta Que No Se Abre

Publicado el 14 de julio de 2025, 10:40

La Puerta Que No Se Abre

Desde Dentro - miércoles, 14 de enero de 2026

Por muy enriquecedor que sea llevar la Palabra de Dios a la cárcel, suelo salir con el corazón encogido. Los que quedan y los que salimos coincidimos en despedirnos con un “hasta el miércoles, hasta el viernes o hasta el sábado…”; nunca un “hasta luego” y jamás un “adiós”. Lo hacemos con un punto de tristeza y una enorme carga de esperanza; aunque no hagamos milagros ni podamos solucionar todos los problemas que hay dentro, ponemos nuestras fuerzas y nuestras luces, como decía Jovellanos, al servicio de nuestros hermanos presos.

El corazón, este lunes, no lo tengo encogido… lo tengo rabioso, decepcionado, lleno de adrenalina.

Es desilusionante saber que las promesas verbales hechas a una persona se diluyen, se transforman en humo, cuando cumplimos el último requisito para un permiso, para una progresión de grado, para participar en alguna salida terapéutica.

Por desgracia no he podido mirar a los ojos a quien seguro a estas horas del lunes ya haya recibido la noticia, pero seguro se le habrá vuelto a nublar la vista, una nueva arruga le saldrá en el entrecejo y, quien sabe, hasta la rabia le haga cerrar sus puños de pura rabia.

¿Y ahora qué?

Pues a seguir trabajando, a seguir buscando la verdadera Justicia, a seguir preparando esa primera salida en una ciudad ajena a la nuestra, remover toda la legislación penitenciaria y buscar un atisbo de humanidad en la fría administración.

Hoy, lunes, estoy yo también rabioso. Pero el miércoles volveré; si el no se va a rendir, yo tampoco.

“35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me  disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;

36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.” Mateo 25, 35-36